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Los rumores que situaban a Franco Colapinto en el centro de la escena de la Fórmula 1 ya no son simples especulaciones. Una entrevista exclusiva de Motorsport.com con Helmut Marko ha puesto sobre la mesa las grietas internas en Red Bull: mientras Christian Horner apuesta decididamente por el piloto argentino, Marko, histórico promotor del programa de jóvenes talentos, se mantiene reacio a su incorporación.
Sportmaniáticos, el canal que lleva semanas anticipando este conflicto, sostiene que la llegada de Colapinto no es una cuestión de “si”, sino de “cuándo”. La presión no viene solo desde dentro del paddock. Incluso el padre del piloto, Aníbal Colapinto, ha declarado que “hasta los jefes de la Fórmula 1 quieren ver a Franco en pista”. Y no es para menos: el argentino ha demostrado capacidad, madurez y una inusual conexión con el estilo de pilotaje que exige el RB21, algo que ni Liam Lawson ni Yuki Tsunoda han podido garantizar.
Durante la entrevista, Marko negó que la reunión con Oliver Oakes —manager de Colapinto— haya tenido relación con el piloto. Sin embargo, el tono y la defensa del “no tema” despiertan más preguntas que respuestas. El cambio apresurado de Lawson por Tsunoda, impulsado por 10 millones de dólares aportados por Honda para que el japonés corriera en Suzuka, refuerza la teoría de una transición en marcha.
Además, el propio Max Verstappen, a través de sus interacciones públicas, ha dejado entrever su apoyo a la continuidad de Lawson, alineándose una vez más con Marko. Esto ha generado una fractura interna en Red Bull: Horner apuesta por resultados y un segundo piloto eficaz, mientras que Marko prioriza lealtades y su programa de desarrollo. En palabras del propio asesor, “necesitamos dos coches puntuando”, pero ni Lawson ni Tsunoda han estado a la altura.
La sombra del debut de Colapinto sobrevuela Miami. Sportmaniáticos afirma que la carrera en Estados Unidos podría ser el escenario elegido, aunque nada está cerrado. Mientras tanto, el piloto continúa recibiendo likes y apoyo en redes, señal inequívoca de que está más presente que nunca en los planes del equipo.
El trasfondo es aún más complejo. Verstappen tiene cláusulas contractuales que podrían activarse si Red Bull no le ofrece un coche competitivo en las seis primeras carreras. Si el tricampeón decide irse —con rumores apuntando a Mercedes o Aston Martin—, la estructura entera podría tambalearse. Incluso Marko ha dejado caer que su permanencia también dependería de la continuidad de Verstappen.
¿Está Red Bull preparando un relevo silencioso? ¿Se convertirá Colapinto en la llave para mantener al equipo competitivo o incluso en la chispa que precipite un cambio radical en la escudería? Por ahora, la novela sigue. Pero una cosa está clara: el nombre de Franco Colapinto ya no es un susurro en el paddock, sino el epicentro de una batalla por el futuro de Red Bull.