Publicado: Lun, nov 14th, 2016
| Hecho por: Javierdele

Magnetoterapia, ¿La misteriosa solución para las dolencias crónicas de los futbolistas?

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magnetoterapia

Hoy te mostramos que es la magnetoterapia, y los beneficios y efectos secundarios que tiene esta terapia con imanes en los futbolistas.

Ronaldo Nazario Da Lima, el 13 de febrero de 2008 sufrió una de sus peores lesiones, en un partido del AC Milan vs el AS Livorno Calcio, allí muchos médicos afirman que utilizó magnetoterapia para reducir el tiempo de lesión.

Dos son las herramientas básicas que un futbolista debe tratar y desarrollar adecuadamente si desea llegar a la élite. La primera de ellas es la mente, un jugador debe madurar pronto, aguantar la presión y gestionar el éxito adecuadamente. Sin estas cualidades, es fácil perderse en el camino y desperdiciar todo el talento, como ha sucedido en multitud de ocasiones, sobre todo cuando la calidad técnica es más alta ya que parece que eso hace más fácil que el futbolista en cuestión se confíe. En segundo lugar, el físico del jugador es un aspecto clave. Su cuerpo es la herramienta que usa para llevar a cabo su trabajo y alcanzar el mejor estado de forma le permite desplegar todas sus habilidades, mantenerse fresco durante los noventa minutos y asegurarse la titularidad a lo largo de la temporada.

Las lesiones, por tanto, son uno de los principales temores para cualquier futbolista de élite. Muchas estrellas dieron por zanjada su carrera antes de tiempo debido a diversas dolencias, sobre todo cuando éstas eran crónicas. Los tobillos de Kiko, el ligamento de Ronaldo, la pierna derecha de Álvaro Benito o el corazón de Rubén de la Red son algunos ejemplos. Y es que este deporte exige dar el máximo durante casi veinte años, algo para lo que no está capacitado todo el mundo por mucha calidad o fuerza mental con la que cuente. Muchos futbolistas, de hecho, llegan a los cuarenta años con las rodillas destrozadas, algo que se aprecia especialmente en jugadores de ataque ya que necesitan de mayor potencialidad, rapidez y brega en su estilo de juego. Los porteros o los defensas, por su parte, suelen llegar a los treintaicinco años fácilmente ya que su forma de jugar es algo más reposada y menos exigente.

En cualquier caso, con el paso de los años los avances médicos son cada vez mayores y jugadores que se hubiesen tenido que retirar por una determinada dolencia hace dos décadas, hoy pueden convivir con ella sin problemas. Los tratamientos a los que se someten los futbolistas están mucho más personalizados y se realizan de una forma más continua y detallada, razón por la que una lesión debe de ser muy grave para que no tenga cura. A día de hoy difícilmente veremos a un jugador de menos de veinticinco años diciendo adiós al fútbol por una dolencia física, mientras que en los ochenta y noventa ésta era una situación bastante común.

La gravedad de las dolencias crónicas

Se da en el fútbol una situación parecida a la que vivimos cada uno de nosotros en nuestro día a día. Normalmente un médico especialista puede solucionar cualquier dolor o lesión que suframos con un tratamiento determinado y con la medicación adecuada. Del mismo modo, un futbolista superará cualquier rotura ósea o muscular sin problemas por muy grave que sea, por lo que los equipos pueden estar tranquilos a la hora de fichar a un jugador. El problema, sin embargo, llega cuando un futbolista muestra cierta tendencia a lesionarse, ya que en ese caso hablamos de un tema radicalmente distinto. Cada cuerpo es distinto y todos ellos muestran comportamientos diferentes en función de su herencia genética, de su crecimiento y de su morfología. Por ello, un jugador puede estar si lesionarse de forma grave durante años, salvo por golpes o contusiones, mientras que existen otros futbolistas llamados “de cristal” que no pueden estar más de un mes sin una dolencia determinada.

En estos casos se habla de dolencias crónicas y son aquellas que pueden ser tratadas y superadas en un tiempo determinado pero que vuelven a aparecer con el tiempo y con el esfuerzo realizado posteriormente por el deportista. El fútbol, además, es un deporte de contacto en el que el jugador debe usar su tren inferior, y en menos grado el superior, para lograr el éxito. Es por ello que una dolencia crónica puede impedir el progreso como futbolista de una persona, obligándole incluso a jugar toda su vida con dolor y con riesgo de una recaída mucho más fuerte en el momento menos esperado.

Esto es algo que los clubes de fútbol miran atentos en las revisiones médicas que realizan antes de firmar a un jugador. El Real Madrid llevó el caso de Gabriel Milito a la fama ya que rechazó su fichaje por el club blanco debido a diversas irregularidades que encontró en su rodilla. El Zaragoza y posteriormente el Barcelona ficharon al jugador argentino, que rindió durante años sin grandes problemas, hasta que un día el central se lesionó gravemente de esa misma rodilla, con el perjuicio consiguiente para el club culé. En este caso los departamentos médicos del Real Madrid actuaron de forma precavida y evitaron firmar a un jugador potencialmente peligroso que podría resultar contraproducente para los intereses del club. Más actualmente, el equipo merengue fichó a Gareth Bale, jugador tendente a lesionarse que ha sufrido bastante recaídas pero que con un trabajo específico de fortalecimiento muscular logró asentarse como titular, liderando a día de hoy el ataque de los de Concha Espina y convirtiéndose en uno de los mejores jugadores del planeta.

La magnetoterapia, ¿una solución?

Hay, por tanto, ejemplos claros de futbolistas que dejaron atrás las lesiones gracias a un trabajo específico y personalizado, sobre todo en aquellos casos en los que los problemas radican en temas musculares. Sin embargo, hay muchas otras lesiones que difícilmente tienen solución médica y a las que únicamente se les puede diagnosticar descanso, reposo y no forzar. Pero esto, en el fútbol de élite, es lo mismo que recomendar abandonar el deporte ya que un futbolista que cobra millones de euros no puede descansar y reposar durante una parte importante de la temporada. Es por ello que muchos futbolistas han decidido acudir a otro tipo de tratamientos menos conocidos pero que parecen estar dando buenos resultados.

Es el caso de la magnetoterapia, una tratamiento realizado con imanes que pretende regularizar el ph del cuerpo en aquellas zonas en las que existe una dolencia difícil de tratar y que persiste en el tiempo. Este tipo de terapias aplican la fuerza de dos entes imantados sobre la zona a tratar durante alrededor de un mes de tal forma que el dolor desaparece y los tejidos se regeneran de forma rápida y fiable.

David Villa fue el pionero en aplicar este tipo de tratamientos al fútbol, y lo hizo durante la disputa del Mundial de Clubes con el Barcelona. El atacante asturiano llevaba tiempo con problemas en la tibia y parecía imposible que pudiese disputar el torneo en plenas condiciones, o al menos la medicina tradicional era incapaz de acelerar el proceso de recuperación para que su organismo respondiese adecuadamente. Es por ello que el jugador culé apostó por una terapia innovadora de la cual se hablaban maravillas pero de la que un deporte tan conservador como el fútbol nunca había hecho uso. Pues bien, varias semanas después de comenzar el tratamiento Villa se recuperó totalmente ya que sus huesos se fortalecieron de forma sorprendente. La magnetoterapia permitió que su composición ósea asumiese mucho más rápidamente y con más calidad el calcio, acelerando el crecimiento celular y permitiéndole estar a punto para tan importantes encuentros.

Desde entonces, la magnetoterapia es cada vez más usada en la élite del fútbol europeo sobre todo para aquellas lesiones que la medicina tradicional siempre descuidó o sanó de forma tardía, como las dolencias articulares y óseas.