Publicado: Vie, jul 4th, 2014
| Hecho por: Sergio

Magic Johnson: La sonrisa que sorprendió a la NBA

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Michigan. 06:00 A.M. Suena el despertador y el niño Earving Johnson se levanta como cada día para acudir a su cita escolar. Una hora antes que la mayoría de sus coetáneos, aquellos que más tarde arañarán horas al despertador, incitados por sus madres para acudir al colegio. Earving es distinto al resto. Sale de casa botando un balón, recorriendo las calles, saludando a vecinos y repartidores del barrio, siempre con una sonrisa en su rostro. Una sonrisa que años más tarde encandilaría al país entero.

La bota con una mano mientras sujeta con la otra su mochila al hombro. Postura que cambia cada varios metros. Maneja igual la derecha que la izquierda, costumbre de años repitiendo el mismo ritual. Siempre con un balón, ya sea para ir al colegio o hacer recados para su madre. Earving Johnson madruga para jugar al baloncesto. Vive para ello, su pasión. Llega una hora antes del comienzo de clases y comienza a tirar. A veces practica solo en la cancha situada al lado de su escuela, otras veces queda con amigos, a los que no les hace tanta gracia el madrugón diario.

Así formó el germen de su leyenda ‘Magic’ Johnson. Jugador electrizante de los dorados años 80 de la NBA. Un base de 2’06 que manejaba la pelota, anotaba y asistía como nadie antes había podido predecir. “No creo que vuelva a existir otro base de 2’06  que pueda humillarte así mientras sonríe”, espetaría años más tarde su compañero en Los Lakers James Worthy.

Magic Johnson: La sonrisa que sorprendió a la NBA

 Nº 1 del Draft 1979

‘Magic’, apodo que le vino de sus años de instituto, fue elegido nº 1 del Draft por Los Angeles Lakers en 1979. El equipo angelino había obtenido esa ronda tras un intercambio magistral con los Jazz, asegurándose tener al jugador con mejor futuro, junto a Larry Bird, de la NBA. Tan solo dos años en la Universidad de Michigan, con anillo y MVP de la NCAA incluidos, bastaron para que Earving ‘Magic’ Johnson diera el salto como profesional a la mejor liga de baloncesto del mundo.

Y fue en 1980, su año de rookie, cuando escribiría una de las páginas más brillantes en la historia del baloncesto. Encajando a la perfección en unos Lakers que tenían a Kareem Abdul-Jabbar como referente máximo. El pivot más dominante del momento se unió a un base de 20 años y más de dos metros capaz de cambiar el ritmo de un partido en segundos. Aquella temporada regular Johnson promedió 18.8 puntos, 7.7 rebotes y 7.3 asistencias, ayudando a su equipo con su entusiasmo y dirigiendo unos contragolpes magistrales jamás vistos antes en la liga. Tal fue el revuelo provocado que al juego de aquellos Lakers dirigidos por Johnson se le comenzó a llamar ‘showtime’.

De esta forma, y con Kareem como referente anotador, aquellos Lakers llegarían a las finales de la NBA donde les esperarían los 76ers de Julius Erwing (“Doctor J”).

“Cada gancho de Kareem era contestado por una maniobra en el aire de Doctor J. Los Lakers siempre buscaban a Abdul-Jabbar y los 76ers hacían lo propio con Erwing”, relata un cronista de la época. Uno de los muchos que no pudieron vaticinar lo que ocurriría en el sexto y a la postre último partido de aquellas finales.

Porque con la final empatada a dos se mascaba la tragedia en el equipo angelino. Kareem Abdul-Jabbar resultaba lesionado en pleno quinto partido en Los Ángeles, pudiendo apenas caminar sobre la cancha sobre su maltrecha rodilla izquierda. Aun así, el flamante pivot, seis veces MVP de la NBA por entonces, logró aguantar hasta el final del choque logrando una victoria a un alto precio. El equipo angelino perdía a su estrella y el sexto envite se decidiría en Philadelphia.

Magic Johnson 1980

“No teman, Magic está aquí”

“Cuando nos llego la noticia de que Kareem no estaba en condiciones para jugar el sexto partido parecía que nadie podía decir nada. Todos estaban en estado de shock. Subimos al avión que nos llevaba a Philadelphia y el asiento favorito de Kareem estaba vacío. Entonces me levanté y le dije a los muchachos: “No teman, Magic está aquí”. Todos me miraron como si estuviera mal de la cabeza o me pasara algo”, recordaba el mismo ‘Magic’ Johson en una entrevista póstuma.

“Magic se acercó al entrenador (Westhead) en el avión y le preguntó: “¿Puedo comenzar el partido jugando de pivot?”. El entrenador largó una carcajada y yo le dije: “Entrenador, ‘Magic’ se lo está diciendo en serio”, recuerda el periodista Chick Hearn, que acompañaba al equipo en aquella expecidión. “Papá, mañana voy a jugar como en el instituto. Volveré a ser un anotador”, le dijo Earving a su padre.

Y así fue. Los espectadores no daban crédito a lo que estaban presenciando. El rookie de tan solo 20 años ‘Magic’ Johnson iba a realizar el salto inicial. Un base de 2’06 metros iba a ser el encargado de sustituir al gran Kareem Abdul-Jabbar como referente en ataque. Una medida de la que nunca se pudo arrepentir el bueno de Paul Westhead.

Lo que ocurrió aquella noche del  16 de mayo de 1980 no lo pudo olvidar nadie. ‘Magic’ Johnson comenzó jugando el partido de pivot, jugó de alero, coqueteó con la posición de escolta y finiquitó el encuentro como base. Anotó 42 puntos, capturó 15 rebotes, repartió 7 asistencias, robó 3 balones y puso 1 tapón. Los Lakers se hicieron con el anillo tras doblegar a los 76ers por 123-107. “Es impresionante, simplemente impresionante”, logró a decir Julius Erwing al finalizar el partido.

Un anillo adornado por la sonrisa de un jugador de tan solo 20 años que dominó a todos sus adversarios en el partido definitivo, erigiéndose en la figura más brillante de las finales y logrando el MVP. Un base de 2’06 que seguiría sonriendo el resto de aquella década gloriosa en la NBA.